Una flor de la que nos antojamos, la hemos arrojado al suelo,
aburridos ya de su belleza.
Una flor que arrancamos de su tallo,
la apreciamos por un tiempo por su encanto
la apreciamos por un tiempo por su olor
la apreciamos por un tiempo por su esencia
en el suelo ha muerto.
Juegos de palabras. Juegos de miradas. Juegos de sonrisas.
Me equivoqué… era la mente quien jugaba con el corazón.
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